OCTUBRE 2021

Tenemos que hacer que la agricultura sea sexy

Por Ignacio Eguren para Horizonte A

Hace poco leí esta frase en una nota del The New York Times. Hacía referencia a qué están pensando en Francia, el país que genera el 20% de la producción agrícola de la Unión Europea, para atraer a los jóvenes al campo. Me gustó el sentido de la frase y estoy convencido de que esto mismo tenemos que hacer en Argentina y en la región.

“Trabajar en el campo” es un concepto muy amplio que incluye diferentes rubros, profesiones, roles, tareas y lugares en los que se vive. Generalmente se lo asocia con trabajo duro, con estar presente sábados, domingos y feriados; haga frío o calor.

Esto y estar alejado del movimiento y de las comodidades que tienen las ciudades, quizás sea la causa por la cual es cada vez menor la cantidad de personas que quieren trabajar en el campo, aun pudiendo vivir en el pueblo.

Como consecuencia, la edad promedio en el sector está aumentando, fenómeno que ha comenzado antes en países más desarrollados. En Europa la edad promedio de los productores ronda los 65 años, en Estados Unidos los 55 y en Argentina es cercana a los 45.

La edad promedio en Argentina aún expresa un buen equilibrio de experiencia

La edad promedio en Argentina aún expresa un buen equilibrio entre la experiencia que aportan los mayores y la innovación que traen a menudo los más jóvenes, sabiendo que ambos aportes pueden surgir de los dos grupos etarios.

Para poder disminuirla, o mantenerla, es necesario incorporar jóvenes a las empresas agropecuarias. Y para que eso suceda necesitamos prestar atención a sus necesidades y requerimientos, que son diferentes a los de la generación anterior.

El propósito de la empresa y su relación con el medioambiente y la sociedad es un aspecto clave para ellos a la hora de elegir un trabajo. El equilibrio entre la vida laboral y la personal es muy importante y necesitan poder administrarlo.

Ellos valoran más, en general, poder trabajar por objetivos que estar cumpliendo horarios fijos. Les resultan muy atractivos aquellos trabajos que son de lunes a viernes, aun sabiendo que cuando haya que trabajar durante los fines de semana o feriados tendrán que hacerlo. Y también aquellos donde las vacaciones sean flexibles.

Motivar

Algunos de estos “beneficios” ya se ven aplicados en empresas del sector agropecuario que supieron adaptarse rápidamente para poder captar jóvenes trabajadores, aunque por diversas razones, menos que en otras empresas -por ejemplo, aquellas relacionadas con el desarrollo de software- que tienen edades promedio significativamente menores.

Además de los beneficios, la inclusión de nuevas tecnologías en la organización, particularmente aquellas vinculadas con la digitalización, son un gran atractivo para la incorporación y motivación de los jóvenes.

Por ello, pienso que a través de la digitalización se pueden lograr dos grandes objetivos. El primero, conducir a la organización hacia un camino de mayor eficiencia y sostenibilidad. Y el segundo, mantenerla “joven”.

La digitalización permite que los procesos de la organización sean más eficientes, que sean mejor comprendidos por todos y que por lo tanto se logre una mayor alineación del equipo. Que sean replicables campaña tras campaña y que cuenten con los registros y la trazabilidad adecuada para que sea más fácil realizar controles y mejoras sobre ellos.

Soluciones digitales que se gestionan desde el celular nos permitirán ser más eficientes

Un aspecto fundamental para que las soluciones digitales sean adoptadas rápida e integralmente es que se pueda acceder a ellas, en todo momento y lugar, desde diferentes dispositivos, ya que hay situaciones en las cuales es conveniente trabajar desde una computadora y otras donde es mejor, o incluso la única manera de poder hacerlo, desde un celular.

Como lo hizo WhatsApp, soluciones digitales que nos ayuden a gestionar nuestras tareas desde un teléfono, nos permitirán ser más eficientes en el uso de los recursos y principalmente en el uso del tiempo.

La posibilidad de hacer todo tipo de tareas y operaciones desde cualquier lugar, incluso aunque no tengamos señal, es un gran avance en términos de productividad e incluso de libertad. Y eso abarca poder hacerlas desde el campo, desde una estación de servicio o incluso desde nuestra casa u oficina, pero sin necesidad de abrir una computadora.

Desde nuestra casa u oficina

Podemos:

  • Ver a partir de imágenes satelitales el estado de los cultivos en los campos que vamos a recorrer ese día.
  • Marcar aquellos puntos que presentan más interés; que podrían ser zonas con menor desarrollo del cultivo, manchones de malezas, encharcamientos u otros.

En el campo

Podemos:

  • Registrar las malezas, plagas y enfermedades que vamos encontrando en cada lote e ir sabiendo si están por debajo o por encima del umbral de daño económico.
  • Identificar fitotoxicidades, deficiencias nutricionales e ir haciendo anotaciones, notas de voz, fotos y videos; y dejar todo georeferenciado.
  • Ver cuál fue la última aplicación o labor que se hizo, para evaluar la evolución de la misma.
  • Hacer una orden de trabajo desde el lote y consultar el stock de insumos disponibles en ese mismo momento.
  • Compartir esa orden de trabajo con el contratista u operario que la va a realizar, para ir ganando tiempo.
  • Realizar consultas técnicas con especialistas antes de hacer la orden de trabajo. Ya sea para identificar una maleza, plaga o enfermedad, o para recibir una recomendación de control.
La transformación digital está en marcha

En el campo, en alguna estación de servicio, en la oficina o en casa

Podemos:

  • Revisar lo hecho durante el día o finalizar lo guardado en “borrador”.
  • Monitorear en tiempo real las máquinas que están trabajando. Y el historial de lo que ya hicieron.
  • Cotizar o comprar insumos y servicios que necesitemos como resultado de la recorrida.

Todo esto y mucho más, hoy es posible hacerlo con un teléfono, desde la comodidad de un sillón, desde nuestra camioneta, al aire libre o mientras tomamos un café o unos mates en algún lugar de nuestra hermosa Argentina. Tengamos o no señal.

No tengo dudas que a medida que las empresas agropecuarias sigan avanzando en su transformación digital, la agricultura se irá volviendo no sólo cada vez más eficiente y sostenible, sino también más sexy y atractiva para los jóvenes talentos.

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